Tratamiento de control de acné

¿Qué es el acné?

El tratamiento de control de acné es muy importante para tratar esta enfermedad inflamatoria de la piel de carácter crónico que afecta al folículo pilosebáceo, es decir, a la unidad folicular y a las glándulas sabáceas, padecida por millones de personas en el mundo. Suele darse en cara, pecho y espalda, lo que deteriora la autoestima y las relaciones sociales de las personas que sufren esta patología.

Los principales factores implicados en el desarrollo del acné son el aumento de producción de sebo, la debilidad del manto ácido de la piel, el estrés, la actividad hormonal y la presencia de Propionibacterium acnes. Además, en las personas que la padecen, existe una predisposición genética para que se desarrolle esta enfermedad.

Tratamiento de control de acné en Valencia

Si se deja evolucionar sin un tratamiento adecuado, puede ocasionar cambios de pigmentación en la piel y secuelas cicatriciales graves e irreversibles. De ahí que cuanto antes comience el tratamiento, menos probabilidad de daños habrá en la piel.

En primer lugar, lo más importante es un diagnóstico correcto realizado por un profesional habituado a manejar este tipo de patologías, el cual evaluará el tipo de acné y las lesiones específicas que se dan en cada paciente de manera individualizada.

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Existe la posibilidad de administrar tratamientos antibióticos por vía oral, pero como hemos comentado anteriormente, se trata de una patología crónica, por lo que no es recomendable asumir los posibles efectos secundarios que pueden derivarse de la toma de fármacos durante largos periodos de tiempo.

En casos severos, inevitablemente, durante alguna época de la vida, hay que recurrir al tratamiento farmacológico. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, lo ideal es tratar la piel de forma localizada.

En la actualidad, disponemos una gran variabilidad de procedimientos medicoestéticos que nos van a permitir adaptar el tratamiento a cada persona en función de sus necesidades y prevenir los brotes de la enfermedad, actuando frente a esos factores predisponentes.

Los tratamientos están encaminados a destruir las bacterias que causan la infección e higienizar la piel, drenando adecuadamente el sebo que se origina en los folículos pilosos para que estos no se inflamen e irriten, evitando así la evolución de la enfermedad.

Además, hay que proporcionar al paciente unas pautas de prevención diarias para que las lleve a cabo en su domicilio. De esta manera, el resultado del tratamiento de control de acné será satisfactorio.